El reloj de muñeca, actual protagonista de certámenes de lujo tan arraigados como el Premio de Ginebra y fiel alternativa para sorprender con éxito a cualquier persona especial que merezca un buen regalo nos puede parecer hoy una pieza totalmente simple y cotidiana. Sin embargo, el primer ejemplar de este objeto no se creó hasta finales del siglo XIX. Fue una aportación de Patek Philippe a la moda femenina, el pionero de una firma suiza que todavía persiste en la actualidad y que en su momento fue la creadora del cronógrafo o el repetidor de minutos en los relojes. En cualquier caso, lo que hasta entonces había sido un objeto de uso exclusivo para mujeres pasó a ser utilizado también por el género masculino a raíz de una conversación entre el aviador brasileño Santos Du Mont y el joyero francés Louis Cartier. Como tantas veces ha ocurrido en la historia, fue una casualidad, una simple conversación generada por un problemilla aparentemente irrelevante lo que generó que todo el mundo pudiera llevar algo tan valioso en sus muñecas.

Los relojes de lujo no sólo son un instrumento para saber la hora sino que constituyen el complemento esencial para dar una buena imagen
El caso es que el piloto brasileño le contó a Louis Cartier que durante sus vuelos le costaba mucho revisar su reloj de bolsillo ya que la situación en el aire no era, precisamente, demasiado cómoda ni segura si se le ocurría abandonar el control de la aeronave. Fue entonces cuando el reloj de pulsera cambió de uso y se convirtió en un objeto de uso universal. La visión del legendario joyero tomó forma al colocar una correa de piel al reloj. Fue así de simple, pero esa resultó ser la solución para hacer de ese objeto algo mucho más atractivo para el público masculino. Poco tiempo después, su nueva versión de reloj de pulso pasaría a venderse en las tiendas de París para acabar haciendo mella en todo el mundo.
Un siglo después algunos están empezando a substituir este objeto tan legendario por rápidos vistazos en el omnipresente teléfono móvil que todos llevamos encima. Pero por muy moderno que sea el aparato, nada podrá sustituir un wrist watches, un instrumento que se ha ganado las muñecas de todo el mundo gracias a su utilidad y que ha logrado tener el valor que tiene hoy por su enorme capacidad de vestir a quién lo lleva puesto. Porque un reloj habla por si mismo. Nos dice si la persona que lo lleva le gusta pasar desapercibida o centrar la atención de su alrededor, nos cuenta hasta qué punto es elegante e incluso nos permite intuir cómo se toma la vida esa persona: deportivamente, con glamour, con una simpleza encantadora… Los relojes son mucho más que un objeto.
En este sentido, lo más importante a la hora de comprar un reloj de pulsera es encontrar una marca que combine el buen diseño con la maquinaria interior más precisa y de calidad. FELDO es una firma que tiene su departamento de reparaciones en Suiza y el almacén en España. Su gran virtud es que, desde su página web se hace más fácil la difícil tarea de escoger el mejor reloj entre el gran abanico de posibilidades que existen en el mercado. En Feldo puedes buscar tu pieza ideal entre muchos productos de calidad, comparando estilos, pieles, especificaciones y diseños. Además, encontrar precios interesantes tampoco será una dificultad dado que puedes comprarles el reloj directamente a ellos (que son a la vez fabricantes y diseñadores).

El material más utilizado en la fabricación de los relojes Feldo es la fibra de carbono, lo que permite crear diseños ligeros e innovadores y hace que lujo y elegancia combinen a la perfección
Aunque las líneas de los productos son prácticamente las mismas, cada una tiene su toque especial gracias a los materiales utilizados en los acabados que los proveen de mucha personalidad. También es posible escoger entre series de relojes fabricados con fibra de carbono y otros relojes de muñeca diseñados con colores y materiales distintos que ofrecen un gran número de combinaciones. Además, el tamaño de estas piezas es adecuado tanto para hombre como para mujer, sin llegar a ser minúsculas piezas desprovistas de cualquier funcionalidad ni grandes armatostes incómodos para escribir, comer o hacer cualquier actividad que precise del uso de las manos.
Cabe destacar que pese a la variedad de oferta, el material más común en la fabricación de los relojes Feldo es la fibra de carbono, un cuerpo ligero que permite crear diseños muy innovadores y que hace que lujo y elegancia combinen a la perfección. Además, su tecnología hace de estos relojes de pulsera un producto único. Estas piezas están equipadas con un movimiento automático suizo, el Soprod A-10 de 28,800 A/h con 25 rubíes y 42 horas de batería de reserva. El cristal utilizado en su construcción es de zafiro plano con doble revestimiento anti-reflejo y la correa es de piel noble. Además, la contraportada del reloj está equipada con un cristal transparente que permite la visualización del movimiento.
Como es lógico, los relojes de Feldo se venden en su correspondiente caja con papeles, garantía y número de serie. Todos los relojes de pulsera se garantizan nuevos y no han sido usados previamente, a menos que se informe claramente que son de segunda mano o restaurados. Si te interesa adquirir un reloj de esta firma, puedes hacerlo directamente por internet en su tienda online o si estás viviendo fuera de Europa puedes comprar el reloj en cualquiera de los distribuidores oficiales de la firma.

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